En el momento de escribir este post es 23 de Marzo y me hallo sentado en una cafetería del centro de Reikiavik, a las 13:10 del mediodía, disfrutando de un café y de Wi-Fi gratis esperando la llamada de un compañero para ver si como con él o no. Todo depende de la hora a la que acabe su entrevista y si le da tiempo a almorzar conmigo. Me quedan pocas horas aquí, y las únicas palabras que tengo para este viaje, que ha durado una semana, son sencillamente espectaculares.
Llegamos el sábado 17 tras tres horas de vuelo desde Copenhague a esta enorme y mayoritariamente despoblada isla del norte de Europa, en medio del Atlántico, entre Noruega, Groenlandia y el Océano Ártico. Sólo con esa descripción, uno se imagina cosas espectacualres de este país.
| Imagen de la calle Vesturgata, o lo que es lo mismo, la que me he pateado día sí y día también para ir de mi hotel al centro de Reikiavik. |
He llegado hasta aquí con dos compañeros de clase, para hacer un reportaje sobre las consecuencias sociales de la crisis económica en Islandia. Cada uno hacemos el nuestro propio y el mío tratará de la emigración masiva de islandeses a Noruega en los últimos años. Así pues, nuestro día a día ha consistido en hacer entrevistas y tener encuentros con gente con la que habíamos contactado previamente para hablar un poco de la situación de Islandia y para preguntarles sobre cuestiones específicas del tema de nuestros reportajes. Cuando los terminemos, los podréis ver en la página web www.euroviews.eu
Reikiavik, que es dónde hemos estado la mayoría del tiempo, es una ciudad pequeña pero tremendamente cómoda para andar, debido a que todo está a mano y a que el sistema de autobuses carece de calidad alguna. La ciudad no tiene muchas cosas turísticas que ver; simplemente el puerto, algunas calles con tiendas y restaurantes y un par de iglesias grandes. El resto, ná de ná, porque lo realmente bonito de Islandia es ir a visitar su naturaleza salvaje de glaciares, volcanes, montañas nevadas y lagos y cataratas impresionantes.
| El monte Esja, visible desde la costa y el puerto de Reikiavik. |
Y eso hicimos ayer. El jueves por la mañana nos cogimos el tour turístico Golden Circle, el más típico de todos concretamente, y nos fuimos a explorar lo que realmente todos tenemos en mente cuando pensamos en Islandia. Como ya puse en mi Facebook, creo que fue la mejor excursión y más impresionante que jamás haya hecho en mi vida. En apenas 6 horas, vimos el cráter de un volcán, unos Geisheres (los chorros de agua que salen del suelo a propulsión por la actividad volcánica), un lago de agua caliente y la cascada más famosa de todo Islandia, considerada una de las 10 mejores del mundo.
| La catarata Gulfoss es la más grande de Islandia con 32 metros de altura. |
Fue esa catarata, rodeada de rocas volcánicas totalmente nevadas y de la que tanta agua caía, con la que me quedé completamente pasmado. En esos momentos, uno no sabe cómo reaccionar ni cómo expresar lo que uno piensa. Es totalmente impagable estar en medio de un paraje natural que parece no haber sido pisado antes por nadie. Conseguimos bajar por un estrecho totalmente helado hasta casi tocar el agua. Estar a escasos metros de esa bestialidad de la naturaleza fue sencillamente increíble. Nos llovió a mares e hizo un frío infernal. La posterior ducha caliente al llegar al hotel fue memorable y épica. De las más relajantes que he tenido en mucho tiempo.
Y así ha pasado esta semana hasta hoy. Me acaba de llamar mi compañero y me dice que no puede comer conmigo. Eso quiere decir que me las tengo que buscar por mi cuenta para comer. Después descansaré un rato en la habitación y cenaré para cerrar una semana inolvidable. Mañana toca ponerse la mochila a la espalda de nuevo de vuelta a Dinamarca. Esta vez irá más vacía, supongo que por la pena de tener que irme. Gracias Islandia por una semana tan grande, estos privilegios no se suelen dar muy a menudo. Hasta pronto.
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